Probablemente la cañada Las Horquetas data de la década de 1930, cuando intensas lluvias azotaron el noroeste de la provincia de Buenos Aires. Claro que no se llamaba así ni se parecía en nada a lo que es hoy. En esa época la cañada Las Horquetas eran muchos pequeños canales que no daban abasto para drenar el agua que se acumulaba en la zona.
Para 1980 ya era un canal que se merecía un poco más de respeto. Un poco, porque tenía algo así como un metro cincuenta de ancho y dos de profundidad. Para cruzarlo había un tubo de sesenta centrímetros que atravesaba la ruta. Durante el gobierno de Cafiero se contrató una empresa inglesa para que realizara un relevamiento planialtimétrico de la zona (no sabemos bien en qué consiste un relevamiento plani bla bla bla, pero suena tan bien que tuvimos que incluirlo) y se comenzó a canalizar la cañada como Dios manda.
De un tubo de sesenta centímetros se pasó a uno de ochenta, a dos de sesenta, a dos de ochenta, y así hasta que la cañada llegó a tener sesenta o setenta metros de ancho, y se parece más a un arroyo que a otra cosa. Claro que hasta el año pasado era un arroyo sin agua, y cuando se construyó un puente para cruzarlo mucha gente se preguntó para qué carajo gastaban plata en semejante puente que cruzaba sobre tierra. Bueno, hoy en día agradecemos semejante construcción porque la cañada tiene más de tres metros de profundidad.
Eso es lo que nuestra tripulación de Operación Atlantis II quiere navegar.
domingo, 28 de febrero de 2010
jueves, 18 de febrero de 2010
Capitulo I
Este es un proyecto entre dos aventureros con demasiado tiempo en sus manos; Almafuerte y Amundsen. Hace una semana, Amundsen recibió un llamado de un exaltado y eufórico Almafuerte: "ubicás la cañada Las Horquetas? Construyamos una balsa y naveguemosla!". La respuesta de cualquier persona en su sano juicio y con una mente tan aburrida como su sano juicio sería "qué te fumaste?", pero si Amundsen fuera cualquier persona yo no estaría escribiendo ésta crónica. Muy al contrario, su reacción fue pegar un salto al grito de "yo ho yo ho a pirate's life for me!". Y así surgió Operación Atlantis II: Resurrection. Por supuesto en ese momento la expedición no se llamaba así, se llamaba la balsa de Almafuerte, pero por supuesto Amundsen consideró que él merecía tanto crédito y protagonismo en la aventura como su amigo. Además ese nombre no reflejaba la magnitud de la aventura y el compromiso de los tripulantes con la misma. Con lo que tras un delirante brainstorm surgió el nombre actual.
Esto es Operación Atlantis II: Resurrection, y a lo largo de las próximas semanas se va a documentar el avance de la expedición, desde sus humildes comienzos hasta su triunfante ejecución.
Esto es Operación Atlantis II: Resurrection, y a lo largo de las próximas semanas se va a documentar el avance de la expedición, desde sus humildes comienzos hasta su triunfante ejecución.
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